Las manifestaciones artísticas —sean del tipo que sean— son un fenómeno intrínseco al ser humano. La expresión literaria no es ninguna excepción. Comúnmente, nuestra sociedad divide a las personas en dos grupos estancos: las de letras y las de ciencias. A pesar de ser una profesión científica, el colectivo enfermero también cuenta entre sus miembros a personas que han encontrado en la escritura el medio idóneo para expresar sus vivencias, emociones, conocimientos, pensamientos y fantasías. Así lo demuestra el ejemplo de seis colegiadas y colegiados del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Castellón (COECS) que se han lanzado a la aventura de publicar un libro.
1. No se aceptan manuscritos, de Beatriz Schleich
La mayoría de las editoriales no admiten manuscritos no deseados o, si lo hacen, es poco probable que sean publicados. Por fortuna, el trabajo de Beatriz Schleich sí ha podido ver la luz, marcando su debut como novelista de la mano de la editorial Berenice, un sello de Almuzara. No se aceptan manuscritos es el fruto de toda una vida de amor a la literatura y de una década de experiencia como escritora de relatos de ficción, con los que ha ganado diversos premios.
En esta obra, de lectura sencilla y muy humorística, Beatriz Schleich retrata a personajes caricaturescos que se ven arrastrados por las pulsiones humanas más universales (como el amor, el sexo, la soberbia o la traición). El relato presenta numerosos guiños a grandes autores como Shakespeare, Cortázar, Juan Ramón Jiménez, Delibes o Millás.
La protagonista de la novela es una enfermera. Aunque la trama arranca en un taller literario, la obra incorpora la particularidad de articular las emociones de los personajes mediante terminología médica. Esta característica afecta también a los monólogos interiores y las reflexiones personales de la protagonista. La presencia de la enfermería gana importancia en el tramo final del relato, pues el trabajo de la enfermera se desarrolla en la unidad de radiodiagnóstico y en la planta de un hospital. Más información.
2. La chica más valiente, de Majo de la Concepción
Hay sucesos en la vida que marcan un antes y un después. En el caso de Majo de la Concepción, fue el cáncer de mama lo que definió este punto de inflexión. Durante las horas muertas que pasó en las salas de espera de los hospitales o en casa, la autora fue tomando nota de sus sensaciones y pensamientos en forma de frases breves, escritos sin la intención de ser publicados. Poco a poco, estas líneas fueron tomando forma hasta convertirse en las páginas de La chica más valiente.
Majo de la Concepción recuerda la incertidumbre y el miedo que sintió tras recibir el diagnóstico: miedo a no sobrevivir, miedo a lo que le iba a pasar. En estos momentos de tribulación, tuvo el valor de seguir adelante, recurriendo para ello a sus familiares y amigos y al sentido del humor.
Esta obra, publicada por Ediciones Intrépidas, ya va por su segunda edición. La chica más valiente pretende ofrecer ayuda no sólo a las personas que sufren un cáncer, sino a la gente que convive con ellas. El libro cuenta con ilustraciones de Carlos Salas. En palabras de la propia autora: “Mis cicatrices cuentan una historia, son recordatorios de cuando la vida intentó romperme, pero fracasó”. Más información.
3. Trece mil días a la sombra, de Enrique Vera
Enrique Vera ha pasado la mayor parte de su trayectoria profesional trabajando en la prisión. 35 años de experiencia como enfermero de Instituciones Penitenciarias dan para muchas historias y recuerdos. En su libro Trece mil días a la sombra, publicado por la editorial Círculo Rojo, retrata aspectos cotidianos y extraordinarios de la vida intramuros con muchas anécdotas curiosas. El relato está enriquecido con una colección de imágenes del autor y un glosario de jerga penitenciaria que suma más de un centenar de términos.
Este enfermero entró por primera vez en una prisión en mayo de 1990, con 25 años. Tuvo la oportunidad de vivir en primera persona una época en que la sanidad penitenciaria fue puntera. Fue una etapa marcada por la lucha contra la pandemia del VIH, la tuberculosis y, posteriormente, contra las hepatitis B y C. Asimismo, el testimonio de Enrique Vera refleja la evolución de las cárceles durante las últimas décadas.
La mayor parte de su trayectoria se ha desarrollado en el centro Castellón I, que ha llegado a convertirse en su segunda casa. Allí, ha forjado muchas relaciones sociales y ha llegado a conocer hasta tres generaciones de reclusos: padres, hijos y nietos. El autor afirma que nunca ha tenido ningún problema con ningún interno y que es más fácil sufrir cualquier tipo de agresión en un centro de salud o en un hospital que en la prisión. Más información.
4. Ximet, no te preocupes, de Sergio Olives como editor científico
Para Sergio Olives, la literatura no es un fin estético, sino una extensión necesaria de su vocación cuidadora. Enfermero y paciente diabético desde hace más de dos décadas, Olives es el alma y artífice conceptual de Ximet, no te preocupes, sigue adelante (de Batidora Ediciones). Aunque el libro se trata de una coautoría: él aporta el mensaje clínico y vivencial, Amaia Álvarez (maestra y coordinadora de la Unidad Pedagógica del Hospital General Universitario de Castellón) es la autora del texto y Marc Sintes es el ilustrador. La obra respira su experiencia personal en cada página.
El cuento nace para cubrir un vacío en la educación sanitaria: explicar el debut diabético de los niños y niñas pequeños, la franja de edad está situada en menores de ocho años. A través de la historia de Ximet, Olives, Álvarez y Sintes narran el viaje desde el miedo y el ingreso hospitalario, hasta la aceptación de una nueva realidad marcada por la insulina y el control de raciones. No busca sólo entretener, sino normalizar la cronicidad y ofrecer un espejo donde las familias y los afectados puedan mirarse sin angustia.
Sus proyectos trascienden el papel, integrándose en un sistema multimodal que incluye videojuegos y aulas virtuales. Sergio Olives crea estos proyectos para ayudar a sanar, convirtiendo su propia historia en una brújula vital para sus pacientes. Más información.
5. Naufragios, de Isidro Manrique
Isidro Manrique es un hombre curtido en mil batallas, ya sean durante su paso por el Ejército de Tierra, las décadas de trabajo en UCI o su experiencia en los ámbitos de la gestión y la docencia. Su recorrido vital le ha llevado hacia la poesía, un espacio en el que puede expresar todos sus pensamientos de una forma artística.
Las redes sociales también han sido un medio para poder expresar su sensibilidad bajo el pseudónimo de Enfermeversia. Actualmente cuenta con tres poemarios publicados: Enredadas (como coautor junto a Mónica Ventoso), Versos de Guardia y, su obra más reciente, Naufragios, publicada en 2021 por Onada Edicions.
Este último poemario nace de la cicatriz colectiva de la pandemia. Sin embargo, Manrique prefiere explorar más allá de la narrativa periodística ya conocida, él prefiere centrarse en el aspecto emocional que dejó la crisis de la COVID-19, ofreciendo versos que funcionan como refugio ante cualquier dificultad. Su obra se nutre de referentes como Temps de clepsidra del médico Joan-Baptista Campos, buscando transformar el dolor y la incertidumbre en una experiencia catártica.
Su inquietud creativa, no obstante, trasciende la página escrita. En obras anteriores como Versos de Guardia, estableció un diálogo artístico con el enfermero e ilustrador Cristian Simarro, traduciendo poemas en pinturas. Esta fusión les permitió llevar la literatura a institutos de Castellón, retando a los estudiantes a vincular palabra e imagen. Para Manrique, la poesía es un ente vivo que nunca está completo hasta que el lector lo hace suyo, proyectando en él sus propias vivencias. Más información.
6. En el árbol del caos, de Jesús Alijarde
La vida de un enfermero de urgencias suele estar plagada de tensión. Por eso mismo Jesús Alijarde no necesita forzar la tensión narrativa en su obra, puesto que él ha vivido esto durante 25 años en primera línea de Urgencias y UCI. Actualmente adjunto en la dirección, Alijarde canaliza la adrenalina y los conceptos del sistema sanitario a través de su faceta literaria. Su obra El árbol del caos (NPQ Editores, 2022) se presenta como un híbrido entre un thriller y la experiencia en el ámbito de la profesión enfermera.
A través de una trama que mezcla una conspiración histórica con raíces en la posguerra y pinceladas de lo paranormal inspiradas en las clásicas leyendas de hospital, el autor visibiliza problemas reales de la profesión. Jesús Alijarde comenta que le ha sorprendido “el hecho de que esta combinación le ha gustado mucho más al público de mayor edad que a la juventud”.
Alijarde sigue trabajando en su próximo proyecto: El corazón de la guardia. Esta continuación, que podrá leerse de forma independiente, situará la acción diez años después, prometiendo una dosis más concentrada de intriga pura. Sus historias están disponibles bajo pedido en librerías y plataformas digitales. Más información.